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Palabras del Fundador: Lic. Carlos Tonelli

“Lo bueno, si breve, dos veces bueno” Baltasar Garzón

Desde añares, con generosa insistencia del cuerpo docente, soy deudor de una explicación sobre el origen de fundar nuestro Colegio que no es ni más ni más que el origen de mi historia, de mis vivencias… espero transmitirselos.

Pasé mi infancia y primera adolescencia en Italia. Nací “moldeado” durante los 6 años de la Segunda Guerra Mundial entre bombardeos, violencia en circunstancias terribles, escasez de comida y, a la vez, una excelente escuela inicial y primaria. A la distancia puedo decir que desde temprana edad me inculcaron la importancia de la ética y la equidad social.

Con doble ciudadanía y siguiendo los pasos de mi padre, me transformé en “emigrante e inmigrante” con implícito dolor y esperanzas seguí mi camino en Argentina. Empecé a trabajar como cadete en una constructora italiana y dos años después, llevado por su Director, a la primera base de FIAT en Argentina y América Latina, que luego se transformaría, con el nombre de FIAT CONCORD, en el mayor emprendimiento industrial en la historia de la Argentina. Los primeros 8 años aprendí a hablar y escribir el castellano, a leer mucho, dominar la máquina de escribir (siguiendo un curso en la entonces famosa Academia Pitman) y en 1953, alentado por excelentes personas cultas, digamos enciclopédicas, rendí el examen de 7mo. grado para poder inscribirme en el Colegio Joaquín V. González. El colegio contaba con un turno nocturno que duraba un año más que el diurno pero como trabajaba durante el día y mi deseo más acérrimo era estudiar, cursé la secundaria de 19 a 23 horas. Mis ansias por aprender me hicieron tomar una decisión muy acertada e impertérrita: intensifiqué mis estudios, dedicándome también los fines de semana, los períodos de vacaciones de invierno y verano y así logré rendir 2 años “libres”. Un gran esfuerzo que hoy recuerdo con orgullo. Ingresé a la Facultad de Ciencias Económicas para cursar la Carrera de Licenciatura en Economía Política, que culminé en febrero de 1969. Tuve la gran suerte de coincidir con la gloriosa época en la que imperaba el legendario Prof. Dr. Julio H. G. Olivera (ex Rector de la Universidad de Buenos Aires), sin dudas una de las mentes más brillantes en la Argentina de todos los tiempos.

Nacieron Agustín, Ana y Carlos Antonio y el énfasis estuvo puesto en mi rol de padre y en la educación de mis hijos, fue muy importante construir un hogar y dejarles el legado de la educación como estandarte de vida.

Mi camino profesional y mi experiencia me guiaban hacia la industria pero mi intuición y deseo me iban mostrando que mi vocación estaba en otro lugar, quizás en los primeros años de mi vida, en Italia, que me ayudaron a sobrellevar el horror de la guerra o tal vez en los años posteriores donde “educación” era sinónimo de progreso, de movilidad social, de esfuerzo y de cultura o en esos años que tuve que exiliarme y ver la pobreza extrema en las escuelas rurales. Seguramente, y todo ello a la vez, sumando a la responsabilidad paterna en la construcción de un futuro mejor para mis hijos.

Así fue naciendo un ideal que se hizo cada vez más grande: construir una escuela, pero no una más, sino una mejor. El ideal además de grande, se hizo realidad cuando, en una reunión social, coincidimos en dichos ideales con la copropietaria de la “Nueva Escuela Modelo” en el barrio de Palermo, de Nivel Primario. Luego de muchas charlas, acuerdos y consensos planificamos un Colegio más completo que incluyera Jardín de infantes y Secundaria y que contemplara tecnologías en auge y segundo idioma.

Lo edicilio era imperante, así que alquilamos una linda mansión, pero ya estaba en marcha, en mi mente, la idea de buscar un terreno suficientemente grande y que quedara lo más cerca posible del mismo barrio Palermo. Unos meses más tarde encontramos un terreno, este terreno que ya es nuestra escuela y que construimos desde 1988. Este terreno fue una Feria Municipal, hoy es nuestra casa, un lugar esencial para seguir educando y educándonos.

Lo pedagógico requirió mi intensa dedicación. Estudié las obras completas de José Ortega y Gasset, el filósofo de la Razón Vital (Pedagogía Social como programa político, Cartas a un joven estudiante argentino, donde clama: ¡(…)Argentinos, a las cosas!! y su convicción de que en la Universidad no hay que concentrarse en una sola rama del saber, etc. Estudié también a las grandes figuras de la pedagogía: Lev Vygotsky, Jean Piaget, María Montessori, Juan Amos Comenio, Jean-Jacques Rousseau, Paulo Freire, y…¡Domingo Faustino Sarmiento! Sin olvidar la importancia de los vínculos de amistad con el entonces Ministro de Educación en la Presidencia de Fernando Henrique Cardoso, el Prof. Dr. Paulo Renato Souza a quien el Presidente le atribuyó que el milagro brasileño se dio en Educación. Digamos un Sarmiento de nuestra época.

Una palabra recurrente habrán leído en esta líneas: EDUCACIÓN que es sin dudas el motor que guió mis ideas, que persisten entre quiénes hacemos el New Model International School y que deben imperar para progresar de manera equitativa y acorde al caótico mundo en que estamos insertos. La base fundamental es una educación de alta calidad para todas las infancias de 3 a los 12 años. Si eso se da, si eso lo logramos entonces todo lo que sigue (Nivel Secundario y Universidad) lo podemos considerar como posible, factible y accesible para TODOS y TODAS.

Un saludo cordial,

Lic. Carlos Tonelli